"90 años del Ford A"
Por: Francisco Mejía-Azcárate Extraído del texto original: "Los 100 años de la camioneta modelo T y los 90 años del Ford A". Ver publicación original

En 1924, la ‘Ford Motor Company’ poseía dos tercios del mercado de automóviles en los Estados Unidos, sin embargo, a finales de 1926, solo tenía un tercio de ese mercado. Durante casi dos décadas, el modelo T satisfizo las necesidades de locomoción de buena parte del público estadounidense, pero a mediados de la década de 1920, los automóviles de las marcas competidoras ofrecían más estilo, mejor rendimiento y mejores prestaciones.

Henry Ford finalmente cedió, y su respuesta a este desafío de la competencia llegó en un secreto telegrama a los concesionarios el 26 de mayo de 1927, informando que la ‘Ford Motor Company’ estaba inmersa en un gigantesco proyecto y que pronto comenzaría a fabricar un automóvil Ford totalmente nuevo... “un vehículo con un nuevo diseño, mejores prestaciones y un rendimiento superior a cualquier otro vehículo de bajo precio". Este completamente nuevo modelo de Ford, estaría diseñado para competir efectivamente contra todos los demás en el segmento y así recuperar el terreno perdido contra los otros fabricantes. Se dio un anuncio similar a los concesionarios de Ford para que lo publicaran en los periódicos locales, pero el detalle del manifiesto parecía más destinado a alabar el Modelo T, e intrigar o provocar al público, dando a entender, que este nuevo y próximo automóvil Ford, que aún carecía de nombre superaría con creces al Modelo T en todos los sentidos. El párrafo final del manifiesto propagandístico decía: "En este momento solo puedo decir esto sobre el nuevo modelo: tiene velocidad, estilo, flexibilidad y mejor control en el tráfico. No hay nada como eso en calidad y precio. El nuevo automóvil será más costoso de producir, pero será más económico de operar".

Y con ese sorpresivo anuncio, algo críptico para la mayoría, Henry Ford empezó a detener la producción de su venerado Modelo T, desde ese mismo día hasta el 3 de julio de 1927, cuando al último Modelo T que vio el final de la línea de ensamblaje, en la planta Southwestern Parkway de Louisville, Kentucky, le correspondió el número de motor 14.987.899. El frenazo en la producción duró unos seis meses, tiempo durante el cual reorganizaron las fábricas para poder concluir lo más rápido posible el ensamblaje del nuevo modelo destinado a sustituirlo. Pero la espera fue dolorosa para aquellos asociados con la ‘Ford Motor Company’. Unos 60.000 trabajadores de Ford fueron despedidos cuando las fábricas fueron cerradas, los proveedores lucharon por sobrevivir, los vendedores chirriaron vendiendo autos usados, y los competidores ganaron una enorme ventaja mientras que las ventas de Ford caían aún más. El cambio del Modelo T, al Modelo A fue el evento industrial más grande y más costoso en la historia industrial hasta ese momento, con un costo estimado entre los 100 y 250 millones de dólares.
A medida que las temporadas de primavera y verano fueron pasando, los rumores sobre el nuevo y milagroso automóvil Ford corrían desenfrenados. Una caricatura de la época mostró el "nuevo modelo de Henry" decorado con adornos y joyas como para un rey, y etiquetado con un precio de US$ 500. El primer Model A, salió de la línea de ensamblaje el 20 de octubre de 1927, se trataba de un prototipo, pero los rumores y la expectativa era tan grande que los primeros fotógrafos espías parecían en ‘trance’ y estaban dispuestos a todo para obtener imágenes del automóvil, pero solo los de las revistas especializadas “Automotive News” y “Brighton Argus” tuvieron éxito, dado que Ford tuvo especial cuidado en limitar las pruebas en las vías públicas. Sin embargo, padre e hijo, Henry y Edsel Ford, fueron atrapados con las manos en la masa de un prototipo por tres muy curiosos vendedores de Ford en Chicago; los vendedores habían viajado hasta la ciudad de Detroit para echar un vistazo al misterioso nuevo Ford. El Modelo A fue un éxito inmediato, aunque fugaz; su producción solo duró tres años porque para 1932, Ford incursionaba en un nuevo automóvil, esta vez se trataba del Ford B (Modelo 18), con motor V-8 y 48 HP, que se comenzó a producir en 1932 y se finalizó con su producción en 1934.
A finales de noviembre llegó el anuncio que los estadounidenses habían estado esperando: el 2 de diciembre de 1927, el nuevo automóvil Ford aún sin nombre y en lugares revelados a todos y cada uno de los concesionarios de Ford sería mostrado al público. Los precios se anunciaron el 1 de diciembre, la víspera de la muestra, y para el deleite de los compradores potenciales, el nuevo Modelo A tendría un precio comparable al Modelo T. El día de la revelación del automóvil, Ford News afirmó que 10.534.992 personas acudieron a ver el Modelo A, un número que representa el 10% de la población de los Estados Unidos, en ese momento. Ford había usado previamente el nombre ‘Modelo A’ en sus primeros años, pero quería ayudar a diferenciar su último vehículo del Modelo T creando un nombre del otro extremo del alfabeto y escoger la letra A significaba un nuevo comienzo. El Modelo A fue el primer vehículo ensamblado en la planta de Ford en River Rouge, Michigan. La producción alcanzó 820.000 unidades en 1928, y para el 4 de febrero de 1929, se fabricaban 9.000 unidades por día llegando a 1.000.000 de unidades ese año, y para cuando la producción cesó en 1931, ya se habían fabricado y comercializado más de 5.000.000 de unidades, permitiéndole a Ford alcanzar a Chevrolet.
Lo accesible de su precio le ayudó a Ford a navegar las agitadas aguas de la Gran Depresión, que comenzó en 1929 y aniquiló a muchas otras compañías automotrices. Los modelos de 1930 y 1931 estaban disponibles con cubierta de radiador de acero inoxidable y carcasas en los faros.
Se ofrecieron siete tipos de carrocerías al momento del lanzamiento, incluidos Sport Coupe, Coupé, Roadster, Phaeton, Tudor Sedán, Fordor Sedán, Camineta y el más elegante y costoso de todos Town Car; además, se estableció el departamento de color y diseño de la compañía, que no existía antes del Modelo A, y los compradores ahora podían elegir entre cuatro colores: Azul Niagara, Arena de Arabia, Gris Amanecer y Azul Plomo, es de anotar que los guardabarros de todos los modelos y durante toda la producción del Ford A siempre fueron pintados de color negro. Posteriormente, esos siete modelos de carrocería se convertirían en 29, incluyendo varios tipos de camionetas y furgonetas livianas con una capacidad de carga de ½ tonelada.
El Ford Modelo A ofrecía a los compradores un estilo elegante (descrito por algunos como un "Lincoln reducido"), y la superioridad en estilo y tecnología comparado con su predecesor saltaba a la vista, pues este nuevo modelo venía con frenos mecánicos de tambor en las cuatro ruedas, el consumo de combustible otorgaba un mejor rendimiento ofreciendo menos consumo por kilómetro recorrido.
Por primera vez el parabrisas era de vidrio laminado de seguridad, los amortiguadores hidráulicos y el motor era de 4 cilindros en línea con un desplazamiento de 3.3L (200.5 pulg³) con una potencia de 40 caballos de fuerza, pesaba 1.026 kilogramos y alcanzaba una velocidad máxima de 104.6 km/h (65 mph). La transmisión era manual no sincronizada de engranaje deslizante convencional, de 3 velocidades, y reversa, con una relación de transmisión final de 3.77: 1. El modelo A tenía una distancia entre ejes de 103.5 pulgadas (2.630 mm).
Los depósitos de los clientes ansiosos llegaron, y en las dos primeras semanas, el fabricante de automóviles había acumulado pedidos de 400.000 unidades (sumándose esto a los otros miles de pedidos que se habían realizado antes de la revelación del automóvil). Aunque el Modelo A solo se produciría desde 1927 y hasta principios de 1932, Ford vendió más de 4.3 millones de unidades, ayudando a Ford a pasar de ser un fabricante pionero, a ser un fabricante de vanguardia. Su éxito fue tan grande que además de ser fabricado en Detroit, Estados Unidos, se hizo también en Berlín, Alemania; Buenos Aires, Argentina y Santiago de Chile. El Modelo A también inspiraría generaciones de coleccionistas, mecánicos y mecánicos esporádicos a la sombra de un árbol, que a lo largo de los años han ayudado a popularizar este hobby que todos conocemos y amamos. Entre los primeros propietarios del Ford Modelo A estaban Thomas A. Edison, quien era un amigo cercano de Henry Ford y las estrellas de Hollywood Will Rogers, Mary Pickford y Douglas Fairbanks.

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